CUMBRES BORRASCOSAS: PERVERSIÓN, AMOR Y EROTISMO
En 1847, Emily Brontë escribió una novela que no parecía hecha de tinta, sino de viento áspero y pulsos que no saben pedir perdón. En 2025, Emerald Fennell no llega a Cumbres Borrascosas para “adaptarla”, sino para activarla: como quien enciende un fósforo dentro de un cuarto lleno de gas. Su película no es vitrina victoriana ni romance de salón; es una explosión de deseo gótico, audaz y peligrosamente divertida. Aquí Heathcliff no es un galán sombrío: es una herida andando, una necesidad de pertenencia disfrazada de furia. Y Catherine no es una víctima romántica: es la otra mano en el cuchillo, la cómplice que elige el abismo porque le resulta más verdadero que la calma.
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